Articulos diversos

Aqui os iremos dejando, curiosidades y diferentes tipos de lecturas agradables y divertidas que esperamos que os gusten

LA MENTE COMO UN JARDÍN: DEBE CUIDARSE PARA QUE CREZCA

Para esbozar algunos de los objetivos que logramos en un proceso psicoterapéutico vamos a imaginar la mente como si fuese un jardín:

En el jardín pueden crecer malas hierbas cuando lo descuidas, se pueden marchitar otras…Igualmente, en la mente pueden nacer sentimientos, emociones y pensamientos que generan malestar (tristeza, acritud, rencor, ira, miedos, ansiedad, desconfianza, apatía, distanciamientos…)

Del mismo modo que usted no dejaría a su suerte la semilla de la flor que ha querido plantar, no abandona la mente “en modo automático” esperando que algo que le genera ansiedad o malestar cambie fortuitamente. O que algo que le gustaría potenciar crezca por sí sólo (aceptación, comprensión, amor, perdón, alegría, motivación, creatividad, confianza, seguridad, iniciativa…)

Al igual que el jardín necesita luz, tierra fértil, agua... Usted; su psique, necesita observarse, entenderse y cuidarse también ¿Cuándo está empleando procesos que le perjudican? ¿Cuándo procesos que le benefician? ¿Bajo qué circunstancias internas suele utilizar uno u otro? ¿Por qué? ¿Cómo puede cambiarlo? ¿Cómo lo va haciendo? Y al ir haciéndolo: ¿Qué dificultades y habilidades descubre? ¿Cómo potencia esas habilidades? ¿Y la creatividad? ¿Y aquello que debe aceptar?

Si quiere cuidar algo que siente que no crece bien en el jardín de su mente y plantar nuevas flores, debe esforzarse: fijarse donde están las malas hierbas,  qué cuidados necesitan cada semilla, entender las necesidades cambiantes de cada…

En la consulta ofrecemos observar su mundo interior, su psique y su relación con las circunstancias que le rodean. Entender cómo ésta va funcionando y qué es lo que más favorece que crezcan pensamientos, emociones y relaciones que le ayudara a ser más feliz.

Sea el protagonista de su jardín, de su paisaje, de su vida.

Las circunstancias influyen, pero no le determinan.

Puede estar pasando por circunstancias que propicien pensamientos y emociones que estimulen su crecimiento. Puede querer además potenciar otras cualidades aprovechando las circunstancias favorables.

Y también, puede usted estar pasando por circunstancias que no son tan favorables, puede usted comenzar a aprender a observar que usted puede mejorarse y cuidarse o dejarse, y esto también influirá en sus circunstancias. Si cree que no puede, no lo intentará como podría hacerlo; con todas sus capacidades. En momentos de ambigüedad e incertidumbre pueden aflorar habilidades de las que no éramos hasta entonces conscientes y puede darse cuenta de lo que no le está ayudando, lo que sí le está ayudando y seguramente nazcan otras habilidades a lo largo del proceso.

Decir «voy a hacer todo» no es realista, pero siempre puede usted hacer algo, y es entonces, cuando comienza realmente a coger el timón de tu vida. Tampoco quiere decir que pueda usted cambiar todo aquello que quisiera, es mucho más sencillo (aunque un proceso emocionalmente costoso) Usted podrá empezar a observar y conocer sus habilidades y límites, sus formas de funcionar, en qué momentos parecen beneficiarle en qué momentos le causa sufrimiento a usted mismo sin darse cuenta, cómo lo va cambiando, cómo va aceptando otros rasgos y cómo van naciendo otros tantos. Conocerse para vivir felizmente con las circunstancias que le rodeen.

El cambio que necesita empieza por entender su mundo interno

"Sólo respira"

 

Este video expresa la importancia del darse cuenta, y que muchas veces pasamos por alto, el poder pararnos a pensar qué es lo que hay debajo de ese enfado, de esa tristeza o de esa ansiedad que puede usted sentir con mayor o menor intensidad y frecuencia.

No sólo para niños: aprendices de tantas emociones y afectos.

También para adultos: que tantas veces tienden a ir corriendo sin darse cuenta de cómo están viviendo. O que tantas veces "prefieren" ir sin darse cuenta por temor a cómo solucionar o cambiar algo que no les está aportando bienestar.

No sólo con respirar nos damos cuenta qué hay en nuestro mundo interno, nuestra psique, pero si puede ser un primer paso.

El duelo ante una pérdida

 

La pérdida de un ser querido trae consigo una intensa tristeza, un vacío interior que causa dolor y sufrimiento y que es necesario poder escuchar, cuidar y curar.

Normalmente el tiempo y el trabajo personal de cada uno van curando el interior desolado por la pérdida y así, la intensidad del sufrimiento suele ir disminuyendo poco a poco dejando lugar a la capacidad de redescubrir los placeres y bondades de la vida.

No obstante y lejos de “patologizar” emociones que son comprensibles, queremos reclamar la atención que merece el interior de las personas que han perdido un ser querido con el fin de poder facilitar el proceso de cura y recuperación a la vez que prevenir posibles dificultades.

Sean “esperadas” o repentinas, las pérdidas siempre implican un proceso doloroso. Puede ocurrir que la pérdida de un ser querido no se logre superar y cause un sufrimiento complejo y doloroso.

Son numerosos los casos en los que parece, sólo superficialmente, que se está llevando  moderadamente “bien” Puede ocurrir que se intente superar la pérdida con numerosas actividades, viajes, proyectos…aunque interiormente la persona no deja de sufrir intensamente los síntomas del duelo y que éstos no vayan disminuyendo con el tiempo y el trabajo personal. “Me mantenía activa con trabajo, con variedad de actividades lúdicas, incluso intentaba rehacer mi vida con otra persona….Pero la verdad es que ahora sé que no estaba bien y cada vez que estaba desocupada y pensaba en cómo me sentía echaba muchísimo de menos a mi marido fallecido, me costaba conciliar el sueño, incluso tenía pesadillas, procuraba mantener la televisión encendida a todas horas para no escucharme….el dolor no desaparecía y eso me impedía seguir adelante conmigo misma a pesar de mis éxitos profesionales y mi activa vida social…”

En cualquiera de los casos, es importante poder pedir ayuda profesional cuando usted sienta que el duelo no va evolucionando y parece bloquearse.

Podemos encontrarnos con casos, bien sea por determinadas características personales o bien por pérdidas sucesivas (como ocurre con algunos mayores que quedan expuestos a pérdidas de sus cónyuges, hermanos, amigos…o en accidentes...) en las que este proceso de duelo se torna más complejo.

Algunos de los síntomas de que el proceso se está haciendo más difícil son: Añoranza, y anhelo intenso de la persona perdida, pensamientos y recuerdos continuos de la persona que impiden aceptar la pérdida e imaginar un futuro amable sin la persona fallecida. Incluso pueden llegar a reprocharse por situaciones del pasado y agravar la tristeza interior que el duelo conlleva y por tanto la situación actual de la persona.

Se impide de esta forma que el proceso del duelo evolucione, que la adaptación sin la persona se pueda ir logrando y recuperar el vacío interior que la perdida ha dejado.

Un duelo implica tristeza por la pérdida, pero también puede llegar a ser una oportunidad.